"Instalando Democracia 2.0"

Jueves, 19 de mayo

Después de tanto tiempo sin escribir podríais pensar que he abandonado redes sociales, posts y demás instrumentos digitales. Nada más lejos de la realidad. Cada día tengo más confianza en que estas herramientas pueden llegar a ofrecernos una realidad social nunca antes experimentada.

Nuestra generación -esa que está expuesta diariamente a un aluvión de tweets, decenas de comentarios en Fb y que 'menea' las noticias que realmente le interesan- se ha dado cuenta de que sus posibilidades comunicativas van más allá de fuerzas políticas, entidades económicas o lobbies de presión. Hemos descubierto el talón de Aquiles de cualquier poderoso: la posibilidad de informar y de ser informado. Y ante eso, poco se puede hacer.

Hemos despertado. Aquí estamos.



#spanishrevolution
#acampadasol
#nonosvamos
#yeswecamp

"Cada mañana bostezas, amenazas al despertador..."

Lunes, 11 de abril

... pero no hay manera. Empieza un nuevo día.

Hasta mañana, a las ocho.




"Criticando Bolonia y el sistema educativo"

Miércoles, 6 de abril

Echo la vista atrás cuantos años y me siento en el pupitre de mi clase de segundo de bachillerato. La PAU estaba a la vuelta de la esquina y, con sus resultados en la mano, tendríamos que rellenar ese enorme mantel de papel que era entonces la solicitud de plaza para la universidad. Recuerdo las conversaciones, las dudas, los nervios. Y sobre todo, un sentimiento: había que licenciarse en algo, en lo que fuera, o corrías el riesgo de fracasar. De aquella seguridad nacían charlas curiosas con compañeros y compañeras que querían estudiar 'Ingeniería técnica de sistemas o gestión' (así, dos en uno) porque era largo y sonaba importante, o quienes no se decidían entre Derecho, Educación Física y Arquitectura, por ejemplo.

Volviendo de golpe a abril de 2011, me encuentro frente al post de un amigo que acaba de superar la barrera de la Selectividad y estrenó en septiembre su etapa universitaria. En él, cuestiona la valía de los centros docentes actuales y, además, introduce unas notas agridulces sobre la importancia de los títulos universitarios. Mientras leo, se refuerza en mí la sensación de irrealidad educativa que llevo experimentando desde hace bastante tiempo y cuyo espejismo social será difícil de eliminar.

Parto de dos premisas: el 'sí o sí' de un título universitario como desarrollo personal y profesional y el desinterés como base de nuestro sistema educativo. Comienzo por el primer concepto.

La ‘titulitis’ o burbuja educativa

Imaginemos que estamos en el año 2003 y Susanita, que nació en 1985, está en segundo de Bachillerato. Como comentaba al principio, en este curso no son raras las disertaciones entorno al 'Y tú, ¿qué quieres estudiar?’. Susanita nunca se había planteado seriamente hacia donde llevar su vida porque su objetivo era aprobar las asignaturas del colegio y el instituto. Lo que sí que tenía claro era que iba a ir a la universidad. Y es que estudiar una licenciatura era lo lógico, era la evolución que le habían inculcado en el colegio, en casa y en los círculos de sus amistades.

Dejar el instituto en cuarto de la ESO era terrible y se miraba con pena a quien lo hacía, aunque fuera para estudiar una FP. A quien quiere dedicarse a la informática no le recomendaban hacer un módulo: le mandaban de cabeza a la universidad, y si podía dar el salto de la técnica a la superior, mejor que mejor. Por eso, si aún hoy preguntamos en colegios e institutos, la mayor parte de los estudiantes te comentarán que su futuro está en una carrera universitaria pero desconocerán si existe algún tipo de Formación Profesional que se ajuste más a sus gustos y a sus capacidades e, incluso, al trabajo ideal que tienen en la cabeza.

Así, Susanita entra en ADE como podría haber entrado en Ingeniería Industrial –su segunda opción-, o Traducción e interpretación –la tercera-. Pero la necesidad del 'estudio por el estudio' no acaba ahí. Cuando se gradúa en la universidad, el agobio de segundo de Bachillerato regresa. ¿Ahora qué? Frente a ella se encuentra el precipicio del trabajo. Y echando un ojo, Susanita ve que las ofertas relacionadas con su titulación están copadas por otros estudiantes que han rematado su carrera con un máster, así que decide alargar los estudios un poco más.

Cuando vuelve al mercado, en 2011, más allá de la barrera de los 26 años, Susanita se topa con empresas que, además de pedirle títulos, idiomas y manejo de programas, quieren que tenga experiencia profesional, algo de lo que carece porque lo importante eran los estudios. Pero hay mucha demanda de empleo y muy poca oferta, por lo que Susanita lucha por un puesto en el que le pagan 18.000 euros. Sobra decir que nunca utilizará ninguno de los conceptos teóricos que aprendió en la universidad ni ejercitará nada de lo que hizo en el master, puesto que sus jefes prefieren que comience haciendo papeleo y respondiendo al teléfono.

En cualquier caso, Susanita ha tenido suerte. Había poca oferta y mucha demanda, además, excesivamente formada en la teoría. Eso sí, en algo que no tenía nada que ver con lo que está haciendo Susanita, ya que un grado de FP de administrativo hubiera sido más efectivo para cubrir su puesto. Pero, ¿por qué elegir a un chaval con módulo si puedes contratar a una persona con carrera y máster por el mismo precio?

Evidentemente, la culpa no es única y exclusivamente de Susanita. Hemos llegado a un punto que la ‘Titulitis’ española se ha convertido en algo endémico y, siendo pesimista, muy difícil de curar. Nos creemos mejores por tener una carrera o dos y por haber estudiado un postgrado. Clamamos al cielo gritando el número de idiomas que sabemos y queremos que se nos recompense por ello. De lo que no nos damos cuenta es de que estamos, claramente, en un punto de ‘burbuja educativa’.

Porque cada año miles de Susanitas entran en una carrera concreta en todas nuestras universidades. Cuando salgan, la oferta de trabajo será muy inferior a la demanda, por lo que el precio que se pagará por cada Susanita será bastante más bajo de lo que se esperaría de una persona de sus características. Ahí está, una Susanita con un montón de estudios a sus espaldas y tan poco valorada como si no hubiera estudiado nada en absoluto.

El desinterés

Lo peor del asunto es que Susanita y el resto de los españoles y españolas asociamos este tipo de formación con el éxito, y el éxito con el dinero. Y aquí viene la segunda clave de la situación actual: el desinterés.

No lo aplico a todo el mundo, evidentemente, pero muchas personas que me he encontrado durante mi etapa universitaria carecían de inquietudes y no querían más conocimiento que el que se supone que te atribuye la universidad. En pocas palabras: ‘yo apruebo mis asignaturas y el resto ya se verá. Total, lo que me van a pedir es la titulación…’. Y así estábamos, copiando lo que iba leyendo el profesor en una situación de lo más absurda (sobre todo, existiendo Internet y las impresoras).

¿Está mal formarse? Es absolutamente necesario. Pero existe formación más allá de las aulas universitarias. He de decir, incluso, que las personas con mentes inquietas, como comenta mi amigo, tendrán interés en evolucionar más allá del contexto en el que se encuentren. De hecho, para mi sorpresa, algunos de los mejores profesionales con los que me he cruzado no tienen terminada su carrera o hicieron un ciclo formativo como especialidad.

Que no se me malinterprete. No estoy echando por tierra las carreras universitarias. Pero quiero que quede claro que no creo ni creeré nunca en el ‘estudiar por estudiar’. Hay que aprender, crecer, mejorar. Somos una de las generaciones mejor preparadas de nuestra historia, sí, pero ni sabemos tanto como pensamos, ni somos tan buenos, ni dominamos tantos idiomas. Aún nos queda mucho por aprender.

Y sólo cuando cuando seamos conscientes de que nuestro valor es lo que sabemos y saquemos partido a nuestras cualidades (tengamos más o menos títulos colgados de la pared de nuestra habitación), podremos hablar de Educación, con mayúscula.

Nos vemos a las ocho.

"Lunes, lluvia y linea 1 a reventar"

Lunes, 14 de marzo

Bastante tiempo después de mi último post aceptable, regreso a blogger sin demasiado ánimo. Acabo de llegar de Munich, donde estuve una semana recorriendo la ciudad y el resto de Baviera, y creo que es la primera vez que vuelvo al trabajo sin ánimo ni motivación. Alguna vez tendría que tener depresión postvacacional, digo yo.

En Munich experimenté -brevemente, eso sí- la experiencia erasmus que nunca tuve. En cuarto de carrera preferí las prácticas profesionales a pasar un año en el extranjero y, aunque creo que fue una buena decisión, a veces viene a mi el fantasma del 'y si me hubiese ido a Francia...'.

Ya no puedo dar marcha atrás, así que las conversaciones paralelas en varios idiomas, el conocer a gente de aquí y de allí, el adaptarte a otros sabores, el desconectar de tu ciudad y tu manera de vivir, el abrir tu mente a otra mentalidad, son cosas que quedan bastante lejos de mi yo actual.

Por eso, siento que vuelvo a España más tonta que cuando me fui. Yo, que siempre he adorado los idiomas, he sido incapaz de lanzarme a la piscina y recordar mi alemán o chapurrear el inglés, como sería lógico que hiciera alguien que lleva estudiando el 'present simple' desde los cuatro años. En Alemania me he quedado muda, qué irónico en mí.

Pero ahí estaba, sin hablar, escuchando como todo mi alrededor hablaba de horarios, exámenes, vacaciones. Y me he sorprendido a mi misma suspirando por pasar tardes enteras estudiando en la biblioteca.

Qué raro es tener morriña de algo que nunca has vivido.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Tengo abandonado el twittermundo, horreur!"

Viernes, 4 de marzo

Sí, he tenido abandonado el blog las últimas semanas. Y lo peor (o mejor, según se mire) es que mañana vuelo a Munich a las nueve de la mañana para ver a mi hermana, por lo que estaré desconectada durante una semana.

A la vuelta, espero actualizar 'De 8 a 8 y media' como promete el nombre del blog.

Nos vemos entonces.


"Se recomienda el uso del transporte público por los altos niveles de contaminación"

Martes, 8 de febrero


Cada día me resulta más difícil distinguir las siluetas que dibujan el horizonte. Hoy están borrosas, como el asfalto en los días de calor, y parece que parpadeen tras un manto verdecino. Cubriendo Madrid, una capa de contaminación ondea, victoriosa, como símbolo del triunfo de lo peor del primer mundo. Yo la observo desde detrás de la ventana de mi casa, temiendo que si abro el cristal, entrará sin miramientos y se apoderará de mi refugio. Entonces, unos pájaros rompen mi ensoñación, cruzando frente a mi a toda velocidad. Pienso, ¿sentirán ellos lo que estamos haciendo a su mundo?

Hasta mañana, a las ocho.

"Un manual para que los soldados sepan usar Facebook y Twitter"

Lunes, 7 de febrero

Si el jueves pasado me preguntaba si era necesaria una reeducación en la utilización de las redes sociales, hoy encuentro con una noticia que guarda bastante relación: la creación de un manual de estilo para soldados.

Partamos de la base de que el control del mensaje es uno de los objetivos básicos en cualquier conflicto armado. Si echamos la vista atrás, encontramos aquella propaganda de Joseph Goebbels en los años 30 que ayudó a los nazis a afianzar su posición respecto a la opinión pública. Pero desde la segunda guerra mundial hasta ahora, las herramientas comunicativas se han multiplicado y ya no se limitan a la prensa, radio y televisión. Y el ejército no se ha mantenido al margen de esta nueva realidad. De hecho, según cuenta lainformacion.com, la armada norteamericana ha aprovechado Facebook y Twitter para lanzar mensajes optimistas sobre la situación de las tropas en Iraq y Afganistán.

Pero en una guerra, las redes sociales también son útiles al otro bando. Facebook y Twitter pueden suponer una importante fuente informativa para los servicios de espionaje. Me imagino, por ejemplo, fotografías subidas desde un dispositivo móvil en el que se ven soldados en una cena grupal cuya ubicación puede ser detectada por los detalles del paisaje. O mensajes entre compañeros que puedan dar pistas sobre los actuales o próximos movimientos.

Por ello, según courier-journal.com, un año después de que el Pentágono abriera las redes sociales a los miembros del ejército, la armada estadounidense ha redactado un manual de estilo con 'lo que pueden y no pueden hacer' los militares en Facebook y Twitter. Recomiendan, por ejemplo, no dar fechas ni datos concretos, lo que se hace extensible a sus familias. Es decir, que inocentes mensajes como '¡Qué ganas tengo de ver a mi niño el próximo martes!' hacen saber al enemigo cuándo hay un cambio de personal en la zona. Ante eso, recomiendan ser más ambiguos: 'Qué ganas tengo de ver a mi niño en vacaciones!'.

La de cosas que nos quedan por aprender...

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Nacho Vigalondo anuncia que cierran su blog"

Jueves, 3 de febrero



Llevo casi dos años escribiendo sobre la última públicación que aparece en cualquiera de mis redes sociales a primera hora de la mañana. Irónicamente, revistando todos mis posts, no encuentro ninguno que profundice sobre esta fuente de información. Simplemente tomo la frase al azar que aparece frente a mis ojos y la relaciono con mi propia existencia, hablando de mi trabajo, de mis aficiones, de mis amistades o del tiempo meteorológico. Total, las redes sociales son sólo mi excusa.

Es una pena porque Facebook o Twitter van más allá. No hay más que remontarse muy atrás en el tiempo para ver su relevancia. Esta semana, por ejemplo, Bisbal se ha enfrentado a una burla genaralizada por su comentario sobre los sucesos en Egipto y #turismobisbal se ha convertido en el trending topic de los últimos días.

Lo último, el cierre del blog que Nacho Vigalondo tenía en elpais.com debido a uno de sus tweets. Lo que él explica como una especie de experimento socioógico derivado de llegar a los 50.000 seguidores en su perfil de Twitter, fue tomado por los medios de comunicación como un comentario antisemita. Y así, de buenas a primeras, el director vió como se le echaba encima la opinión pública, influenciados por titulares como Nacho Vigalondo encrespa Twitter por decir que el Holocausto fue un montaje.

En el penúltimo post de su blog, Vigalondo se plantea a partir de qué cifra el twittero debe limitar sus pensamientos y quién establece el límite de expresión personal. Es decir, hasta que punto la persona tiene que tener en cuenta la interpretación que se hará de sus publicaciones y el uso de esa interpretación.

La palabra clave en esta cuestión es la contextualización. Twitter y Facebook se nutren de muchos comentarios arrancados de su hábitat natural -espacio y población que lo generó- que son arrojados a una red formada por muchos ecosistemas diferentes. En esa maraña, la oración puede perder el significado con el que nació e, incluso, malinterpretarse. Sería algo así como las frases sueltas que se cazan en el metro, mientras dos personas conversan.

Yo misma, sin ir más lejos -y en una comparación bastante mala, puesto que tengo 298 amigos en Fb frente a los 30.000 de Vigalondo-, escribo comentarios en mi muro derivados de conversaciones y situaciones que vivo con las personas de mi alrededor pero que, para quien no tenga ese contexto, carecen del sentido con el que yo los publiqué.

No me refiero solamente a uno del tipo 'El desenladrillador que la desenladrille, buen desenladrillador será' que comentó ayer mi amiga-socia-compañera de trabajo en un momento de desesperación laboral total y que, en vez de comprenderse como tal, tiene varios 'Me gusta' y un simpático 'Oh, yeah'. No. Hago alusión, por ejemplo, a otros como 'Ha vuelto la Blanca taurina' (un día que me dió por tararear pasodobles), que podría costarme varios clientes que estén en contra de la fiesta nacional.

Eso siendo yo poco polémica. Un amigo de la universidad -al que, por cierto, admiro bastante-, escribe auténticas barbaridades en Fb. Sacadas de contexto y sin comprender el humor negro de mi compañero, podría tener bastantes problemas. ¿Debe mi amigo, por tanto, abandonar su humor negro en Fb y limitarlo sólo a las reuniones sociales?

Evidentemente, en el caso de Vigalondo hay que ir más allá. Al ser un personaje público, los comentarios traspasan la frontera de los amigos y conocidos para alcanzar a los medios de comunicación, tan pendientes ultimamente de las redes sociales.

En ese sentido, ¿son Twitter o Facebook un recurso para completar las noticias o los medios las utilizan para generarlas? Parafraseando a Vigalondo, ¿hay que impedir que de nuestras redes sociales puedan brotar noticias como si fuesen tomates o hay que impedir que la prensa pueda plantar tomates en twitter a su libre albedrío?

Me asaltan, por tanto, dos grandes dudas. La primera es la que se refiere a la reeducación en la utilización de las redes sociales. ¿Comprendemos que el receptor del mensaje es completamente diferente a lo que hemos conocido hasta el momento? Es decir, que en nuestra vida habitual, nosotros cambiamos el discurso si nos dirigimos a familiares, a amigos o a compañeros de trabajo. Y medios de comunicación, si eres un personaje público. Las redes sociales, en cambio, aglutinan toda esta audiencia convirtiéndola en una. ¿Estamos preparados para asumir esta nueva realidad? ¿Quién debe enseñarnos?

La segunda cuestión tiene que ver con las fuentes de las que hacen uso los periodistas. Está claro cierto que Twitter es una herramienta FUNDAMENTAL para la cobertura de muchas noticias. Pero también es cierto que es origen de muchas de ellas. Volviendo a Vigalondo, el periodista puede 'plantar tomates en Twitter', o sea, puede sacar una noticia de donde no la había. Por lo tanto, si el usuario de las redes sociales debe adaptarse y comprender la nueva realidad comunicacional, ¿el periodista no deberá comprender que este medio de expresión no es una declaración oral ni un comunicado de prensa?

Mañana a las ocho estaré, como siempre, en mis redes sociales.

"Confirmar solicitud de amistad"

Jueves, 27 de enero

Llego a la oficina con la energía habitual de mis últimas semanas. Desde que tomo el café en casa en vez de apurar un rato más en la cama, parezco otra. Así, con el característico tic nervioso en la pierna derivado de la cafeína, abro correo y redes sociales y me llevo dos sorpresas.

La primera tiene que ver con trabajo y con ídolos empresariales y no viene a cuento. La segunda, en cambio, es personal y bastante más emotiva: hoy me ha agregado a Fb una de mis mejores amigas del colegio.

Dejamos de vernos después de Selectividad, cuando ella se marchó a estudiar a Salamanca y apenas venía a Madrid, ciudad que nunca le gustó. A partir de ese momento, nos poníamos al día por móvil, con llamadas que duraban cerca de una hora porque ambas somos de rajar como cotorras. Pero las llamadas se fueron espaciando y perdimos el contacto definitivamente hace cerca de cuatro años. Es el problema de las amistades de la infancia que o las ves a menudo o se van perdiendo. Y eso es lo que me pasó con mi amiga.

Por eso hoy, al ver su solicitud en Fb, me ha hecho muchísima ilusión. Ahora toca ver lo que hemos cambiado las dos.

Nos vemos mañana, a las ocho.


"Muerta, pero agradecidísima"

Jueves, 20 de enero


Por lo que veo, he empezado el año bastante relajadita en lo que se refiere a la publicación de post. De media, dos a la semana. Escribí el lunes pasado y hoy termino este y hasta la semana que viene. Porque, señores y señoras, mañana se quedarán sin leer mi blog.

¿Por qué? Porque esta noche, mientras ustedes duermen, una servidora y su amiga-socia-compañera de trabajo, pegarán un manotazo al despertador a las tres de la mañana para evitar que despierte al edificio. Y mientras el edificio ronca, ellas desayunarán, se 'asearán' (como dice mi abuela) y se vestirán, en silencio, para que mi novio pueda seguir en el séptimo sueño. Y mientras mi novio continúa en los brazos de Morfeo, mi amiga-socia-compañera de trabajo y yo recogeremos los trastos y bajaremos al coche, con el que tomaremos una M-40 totalmente desierta. Porque mientras todos los coches están aparcados en sus casitas, esperando a llevar al trabajo a sus dueños a las siete de la mañana, nosotras estaremos llegando a Mercamadrid, donde vamos a grabar un vídeo corporativo.

Y allí, a diferencia de en el resto de Madrid, nadie duerme y menos a esas horas porque la vida empieza, justamente, a las tres de la mañana.

Por todo lo anterior, mañana no nos vemos. Hasta el lunes, a las ocho.

'Parece que han borrado el Madrid que se veía tras mi ventana'

Lunes, 17 de enero

Inicio mi segunda semana de trabajo del año haciendo lo propio desde casa, lo que no evita que siga mis costumbres y revise mis redes sociales y páginas preferidas antes de ponerme al tajo.

Aunque suelo apurar más la cama cuando no voy a la oficina, hoy he decidido levantarme antes para intentar terminar un proyecto que corre prisa. Por eso, mientras preparaba el café para desayunar con mi novio, la calle estaba oscura y apenas se veía nada.

Ahora, una hora después, me desperezo en la silla mientras miro a través de la ventana de la habitación del ordenador. Pego un respingo: Madrid ha desaparecido detrás del muro de la terraza de mi ático. No hay edificios, ni luces, ni contaminación. No está mi barrio ni se ven los arbolitos del Retiro, que deberían sobresalir entre las casas del horizonte. No hay cielo, ni tierra, ni la sierra al fondo. No hay nada.

En su lugar, un blanco grisáceo, propio del papel reciclado, ocupa el espacio. Todo es blanco. Me pongo de pie para asomarme mejor a la ventana y poder ver la acera, pero ese color lo ha inundado todo y el suelo de Madrid no existe. Es como si alguien hubiera madrugado más que yo para borrar la ciudad.

Qué extraño panorama. Veo los bancos de mi terraza, rodeando la pequeña mesa de madera, y hoy me resultan fuera de lugar. Parece que esperan, en silencio, a que alguien termine de pintar el cuadro, totalmente blanco tras ellos, y decida si el cielo será azul o habrá nubes. Entonces, ellos colorearán sus tejidos y volverán a ser muebles de terraza porque hoy tienen una rara tonalidad incolora que, unida a la falta de sombra que produce la niebla, les da un aire de catálogo un tanto fantasmagórico.

Y aquí, metida en casa, rodeada de niebla, tengo una sensación rara. No veo nada, no oigo nada. La niebla también se ha llevado los sonidos y el ruido de Madrid ha desaparecido. Me siento presa de mi propia habitación, como si el mundo hubiera desaparecido detrás del cristal. ¿Hay alguien ahí fuera?

Nos ¿vemos? mañana, a las ocho.

¡Feliz 2011!

Lunes, 10 de enero (o 10 del 01, que me ha hecho gracia)

Hay que ver. Me tomé vacaciones y no dije nada. Soy una malqueda y lo peor es que no me da ninguna pena. Lo de las vacaciones, digo...

Pero ya estamos aquí. Con un año recién estrenado y con bastantes ilusiones respecto a él. Sobre todo en lo que se refiere al aspecto laboral porque tengo muchas ganas de que 2011 se porte con mi empresa como se merece y la encumbre al lugar en el que tendría que estar. O si no, por lo menos, que sigamos en esto...

Por lo pronto, os dejo nuestra felicitación, en la que resumimos todo el año pasado.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Gute Nacht und bis Januar, Múnchen!"

Martes, 21 de diciembre

No, no me despido hasta enero. Es mi hermana la que deja Munich hasta el año que viene para pasar las Navidades con la familia. Así que de aquí a un rato me escapo del trabajo para recogerla en Barajas.

¡Bienvenida!

Mañana, a las ocho, intentaré escribir más.

"Bialetti en Privalia"

Miércoles, 15 de diciembre


Como ya dejé caer en un post, otra de mis rutinas al llegar a la oficina es revisar a fondo varias páginas de compras privadas, como BuyVip, Vente Privé y Privalia. Evidentemente, lo hago por perder el tiempo porque no soy de las que adquieren ropa o zapatos sin habérselos probado antes. Sólo he hecho tres compras y no tienen nada que ver con indumentaria: una batidora, una colección de dvds y varios vales para albumes digitales.

Antes de continuar, voy a pegar un salto de quince días en el tiempo. Hace medio mes, justo la semana en la que iban a venir los amigos de mi novio a casa, tomé una decisión que me llevo rumiando los tres últimos años de mi vida. Descolgué el teléfono y encargué un juego de café de seis servicios que he estado viendo en el escaparate de una tienda de Córdoba desde la primera vez que bajé a conocer la ciudad de mi novio.

Como ese fin de semana venían mis visitantes cordobeses, me aproveché de ellos para que hicieran de transportistas del paquete. Y así tuve mis queridas tazas en Madrid al módico precio de 70 euros.

Vuelvo al presente. Esta mañana, como todas, he abierto mi perfil de Facebook, el de Tuenti, mis correos y, finalmente, las páginas de compra online. No tengo que seguir la narración para que hiléis la historia. Sí, allí, en la pantalla del ordenador, estaba un conjunto de seis tazas que imitaban perfectamente aquellas que yo había comprado hacía dos semanas. Y, como no, por 11 euros.

Nos vemos mañana, a las ocho.

PD: Me he comprado unas moradas, ¿qué pasa? Nunca se sabe cuando se van a romper las caras.

"no pensaba que poner un árbol de navidad fuera tan complicado!!!"

Lunes, 13 de diciembre

En este largo fin de semana de cinco días, además de terminar algún trabajo que tenía pendiente, me lancé de lleno a pleno centro de un Madrid en puente. Es un plan que evitamos hacer muchos madrileños, pero que es inevitable cuando viene alguien de fuera a visitar la capital. Y, como os conté, tuvimos huéspedes en casa.

Nada más subir por la boca de metro de Sol, de bruces, sin haberme preparado para ello, me choqué con la navidad. Porque resulta que el primer fin de semana de diciembre, a casi un mes para que los pastores adoren al niño, la navidad está en pleno apogeo en el centro de las ciudades.

Madrid, claro, no iba a quedarse atrás. En frente de la puerta del Sol, el mismo abeto del año pasado, de grandes corazones rojos. Todo su alrededor abarrotado de puestos ambulantes de venta de lotería, de esos que aseguran que tienen boletos de 'Doña Manolita'. Comprando en ellos y haciendo cola en la ventanilla de 'La lotería de los Gordos', decenas de gorros navideños que repiten tendencia 'Cabeza reno' e innovan en 'Gorro papa noel fantasía', como moda 'Plaza Mayor 2010' (por cierto, he de decir que la primera vez que vi un niño con un gorro Cabeza de reno el año pasado, me acojoné, porque me pareció que el niño tenía realmente testa de animal). Encima de nosotros, luces. Eso sí, todas de leds, que contaminan menos y son más baratas. Y en la trasera del Corte Inglés, como no, Cortilandia (Coooortilandia, vamos todos a cantaaaaaaar') que este año ha recurrido a los tópicos nacionales entre canción y canción.

Pero, ante todo, gente. Gente, gente y más gente. No sé si estoy hecha para la navidad ni para el centro de Madrid.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Para empezar la mañana: foro en el que se dan de palos para limpiar la moqueta"

Viernes, 3 de diciembre

Como hoy no tengo mucho tiempo, cierro la semana con un enlace que me pasa mi amiga-socia-compañera de trabajo desde el otro lado de la sierra, donde se va a pasar el día trabajando. No copio el foro entero porque queda muy extenso, pero merece la pena leer cómo la gente se despelleja en un hilo dedicado a limpiar moquetas.

Nos vemos el martes que viene, a las ocho.

"Un poco de desayuno fuerte"

Jueves, 2 de diciembre


Después de adelantar la hora del desayuno porque mi amiga-socia-compañera de trabajo hoy trabaja desde su casa (allá, al otro lado de la nevada sierra), mi otra amiga-socia compañera de trabajo y yo hemos tomado las fuerzas necesarias para afrontar el largo día de trabajo que tenemos por delante.

Deseadnos suerte.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Me voy de puente!!!!"

Miércoles, 1 de diciembre



No es verdad. Uno de mis contactos se va de puente pero yo me quedo en Madrid. El fin de semana vienen unos amigos de mi novio a los que les gusta Madrid en Navidad (no como a los madrileños, que nos dan una fiesta y huímos de la capital) y desde hace cuatro años vienen a vernos durante el puente de diciembre.

Les prometí que iba a tener preparada una visita en condiciones porque siempren vienen y tengo trabajo. ¿La realidad? Este año vienen y también tengo trabajo. En cualquier caso, comencé a prepararme la historia de la ciudad para hacerles un pequeño recorrido por las calles más típicas. Me quedé en la la conquista musulmana, vale, pero la intención es lo que cuenta. Aún conservo la esperanza de llegar a los Borbones en los próximos dos días.

Por el momento, tienen en su agenda un partido del Madrid de baloncesto, una visita a Faunia, una explicación por el museo del Prado, cañas y tapas por el centro y una tarde en el billar. Si tenéis alguna sugerencia para incluir algo más castizo en su plan y queréis facilitarme las cosas, ya sabéis donde se escriben los comentarios.

Hasta mañana, a las ocho (porque no, no tengo puente)

"Manita blaugrana sobre el cogote de un Madrid desdibujado"

Martes, 30 de noviembre



Sí. Ayer ganó el Barça. Y yo voy a dejar a un lado mis sentimientos madridistas para trasmitir los comentarios futbolísticos que dominann todo mi muro de Facebook. Por cierto, me he dado cuenta que tengo demasiados amigos culés...
  • «Manita» blaugrana sobre el cogote de un Madrid desdibujado
  • Pase lo que pase, SIEMPRE REAL MADRID.
  • Disfrutad culés, pero hoy lo único que habéis logrado es recuperar los 3 puntos perdidos contra el Hércules. Más allá de humillaciones puntuales, el Madrid solo queda a 2 puntos. Y este partido va a marcar un antes y un después...
  • ¡Mourinho, sal del banquillo!
  • Manotazo a Maourinho con la manita abierta
  • ¡5-0!ASI ASI ASI PIERDE EL MADRID, CON UNA MOUNITA!!
  • And the Oscar goes to... Messi!!!!!
  • Pues eso... Que viva la filosofía de Pep...
  • La desaparición de Leslie Nielsen y su cabellera blanca tenía que significar algo. Era una premonición.
  • Feliz Navidad a todos los Madridistas, pedir toallas portuguesas para Papa Noel, que ahora estan de rebajas!!!
  • Porque nevar blaugrana es un tanto difícil. ¡Amos, Barça!
  • Señoras culés que se integran en un grupo de amigos, azuzan a las aficiones con insultos y llaman "mi chiquitín" a Messi
  • ¿cómo era esto? AH! Sí, cinco cero. 5-0.
  • Obra maestra en el teatro del Camp Nou
  • Toma rima!
  • "Partido patrocinado por Mou 5 estrellas"
  • F.C. Barcelona 5 - Real Madrid 0. ¿Qué te parece este resultado?
  • CINCO!!Cinco lobitos,tiene la loba... Como seguia???? jajajajajajaja‎
  • pufffff, no tengo palabras :-(
  • El Barça está a Laporta de darle por el culo al Real Madrid.
  • se va a la cama. nótese que lo hace en el descanso del encuentro. tal es su entusiasmo por el partido del milenio
Y por último, el de Iniesta, que lo tengo en Fb por alguna razón que ya no recuerdo. Por cierto, que este gran comentario tiene 25266 respuestas y 68975 'Me gusta':
  • Iniesta: No tengo palabras! Espectacular! Gracias a todos!
PD: María, no soy rencorosa, te dedico el post. Y si hoy vienes con la camiseta, peor para ti. El señor te castigará con un constipado de narices (o la señora casera, en este caso).

"Qué prisa por ser los primeros"

Lunes, 29 de noviembre


Hacía mucho tiempo que no paraba en un semáforo y bajaba del coche corriendo para comprar el periódico en el kiosco. De hecho, desde que comenzamos la empresa y tuvimos que girarla hacia otros derroteros ajenos al periodismo, limito la prensa escrita al desayuno del fin de semana. Y, a veces, ni eso.

Pero hoy tenía ganas de comprar El País. Quería comprobar como se han planteado los más de 250.000 documentos clasificados del Departamento de Estado de los EEUU que les ha cedido Wikileaks. Es como volver a encontrarme con una información de esas que cosquillean el estómago y hacen que quieras saber más y más.

La primera vez que tuve esa sensación fue con la guerra de Irak. Leí con avidez todas las noticias sobre el tema, las recopilé y las clasifiqué cuando aún estaba en Bachillerato. Luego llegó la carrera y, con ella, las prácticas. Así, mi primera cobertura de un hecho noticioso fue en la Cadena Ser de Burgos, cuando apareció una cabeza de anciana en la cuneta de una carretera. Pasé varias horas con la compañera que estaba de guardia haciendo llamadas hasta que apareció el cuerpo. Había sido degollada por su hijo, que tenía que cuidarla.

Después de la Ser, pude cubrir otras informaciones interesantes en Europa Press y en Prisacom. Y cuando empezamos nuestra empresa, las cinco periodistas esperábamos poder elegir temas apasionantes, informativamente hablando. Todo llegará, estoy segura. De momento, vuelvo a meterme de lleno en secretos de estado y complots varios, a ver si recupero la emoción periodística perdida.

Nos vemos mañana, a las ocho.

[Me ha echo mucha ilusión saber que tengo una lectora que me ha descubierto a raiz de mi amiga-socia-compañera de trabajo y que me sigue aunque no me conozca. ¡Muchas gracias!]

"Huele a Getafe"

Martes, 24 de noviembre


He decidido empezar el martes estimulando vuestro sentido del olfato. Sí, al más puro estilo de Marcel Proust y su más que recurrida magdalena mojada en té. Para ello, sólo voy a utilizar un párrafo...

Martes de noviembre. Nueve menos veinte de la mañana. Hace diecisiete minutos que el tren de cercanías cerró sus puertas en Atocha, dejando fuera a una gran masa de gente que, a codazo limpio, intentaba salir de la estación de tren para llegar a su trabajo en la capital. Dentro del vagón se está muy bien. Hay sitio de sobra para sentarse y es fácil encontrar algún periódico gratuito olvidado en los asientos. Mientras hablo con mis amigas de un trabajo sobre la representabilidad de cada país en los medios de comunicación, la megafonía de renfe avisa: 'Próxima estación, las Margaritas'. El tren se para, abre sus puertas y bajamos hacia el andén. Un golpe de frío nos golpea la cara, acompañado de un olor inconfundible. Ya estamos en Getafe.

"Mientras amanece en Madrid"

Martes, 23 de noviembre

Mientras amanece en Madrid, me revuelvo en la cama, perseguida por una pesadilla. Mientras amanece en Madrid, suena el despertador de mi novio, que vuelve a silenciarse para dejar la casa totalmente callada. Mientras amanece en Madrid, vuelve a romper la calma otro móvil, esta vez el mío, que me avisa de que ya tengo que levantarme. Mientras amanece en Madrid, y yo remoloneo algo más entre las sábanas, mi novio me pregunta si quité ayer las patatas a remojo del fuego. Mientras amanece en Madrid, pego un salto fuera de la cama porque al final se me olvidó apagar la vitrocerámica. Mientras amanece en Madrid, me doy de bruces con el frío de noviembre, que por las mañanas se adueña de todo lo que está fuera de mi nórdico. Mientras amanece en Madrid, llego a la cocina y descubro que aún sigue intacta, pero que el agua de las patatas se ha reducido completamente y los tubérculos están completamente negros y arrugados en el fondo de la caceroa. Mientras amanece en Madrid, me da mucha rabia ser como soy y lo lamento por la gente que me rodea.

Nos vemos mañana, después de que amanezca en Madrid.

"Las redes sociales relanzan la presencia del castellano en internet"

Lunes, 22 de noviembre

Sin saber muy bien si he llegado hoy a lo que se verá mañana, el caso es que pasé la semana pasada sumergida en el mundo FICOD. Más flojo, aburrido y soso que en ediciones anteriores, poco nuevo se oyó en las conferencias y talleres, donde los cambios no estaban tanto en el atril del ponente como en la zona de butacas, ya que los iPad se habían multiplicado de una manera bastante exagerada, ocupando el lugar que en 2009 tenían los netbooks.

Pero allí estuvimos, mis dos amigas-socias-compañeras de trabajo y yo, saltando de una charla a otra, buscando la miga a un foro del que poco se puede aprovechar. Y un día, mientras en las salas de al lado intentaban ponerse de acuerdo sobre lo que se verá mañana, nosotras nos remontamos a los orígenes: nuestra primera experiencia informática.

Una de mis amigas-socias-compañera de trabajo recuerda perfectamente cuando entró a su casa su primer ordenador. Fue en 1997. Yo soy peor para las fechas y tengo ese dato más difuso. Lo único que tengo seguro es que la pantalla culona del PC nos recibía con el logo de Windows 95 cuando, hasta hacía nada, había que entrar en el sistema operativo mediante MS-DOS.

Resulta que en aquella época, en la que no había ni Tuenti ni existían Los Sims, aquellas que tenían unos padres más bien restrictivos con el tema de juegos, exprimían al máximo los recursos que ofrecía Windows 95. Me refiero, por supuesto, al Paint. Horas y horas frente a la pantalla del ordenador cambiando el lápiz por la brocha, modificando los colores, rellenando los espacios con el bote de pintura. Mi evolución en este campo fue descubrir que si pulsabas la tecla '+' en el teclado, el puntero crecía mientras realizabas el trazado.

Otra actividad que ofrecía gratuitamente Windows 95 era el grabador de sonido que podía registrar hasta 30 segundos de audio, lo que limitaba los programas de radio que creabamos, pero nos abría las puertas a escucharnos una y mil veces en el ordenador. O el solitario. O el buscaminas, al que jugabas sin saber por qué aparecían los números ni cuál era el sentido de encontrar la mina.

Y si te aburrías, siempre podías perder el tiempo dejando que saltara el protector de pantalla para mirar como se construía un laberinto, viajar por el universo o ver rebotar tu nombre en una especie de WordArt que cambiaba de color. Igual que los colores del reproductor de audio, que bailaban al compás de la música.

Para cuando habíamos quemado todos los recuros que ofrecía Windows 95, apareció otro gran pasatiempo: la enciclopedia Encarta. Quien la haya tenido, recordará tardes enteras aprendiendo a decir 'hola' en inglés, francés e incluso chino o descubriendo que el dicho más popular en español latino es 'Más vale pájaro en mano que ver un ciento volar'. Por no hablar de sus aplicaciones multimedia, como aquella de los instrumentos musicales del mundo o la de las órbitas de los planetas (que si la calculabas mal, explotaba). Como decía mi amiga-socia-compañera de trabajo, encima teníamos que aprender. Hay que ver...

¿Os acordáis de cuáles fueron vuestras primeras experiencias delante de un ordenador?

Nos vemos mañana, a las ocho.



Post homenaje a mis dos mejores amigas y dos grandes socias y compañeras de trabajo. ¡Qué bien lo paso con vosotras!

"Lo vuelvo a intentar"

Lunes, 15 de noviembre


Como bien sabréis, no más de quince personas leen mi blog a diario. La verdad es que no tengo grandes esperanzas en cuanto al aumento de mi audiencia. Y soy más feliz así, lanzando mis tonterías a un ambiente tan familiar. De hecho, resulta hasta emotivo que casi la mitad de mis lectores me reprochen cuando dejo de escribir un día.

Una de esas personas es alguien que está a 2.082 kilómetros. Alguien que, durante mi periodo de sequía de posts, me recordaba casi diariamente lo abandonado que tenía el blog. Alguien por quien retome la escritura matutina, para intentar hacer más llevaderos los primeros meses de erasmus. Alguien a quien le hace mucha, mucha, mucha ilusión que su comentario en Fb aparezca en el título de mi post. Y alguien que lleva intentándolo varios días.

He de decir a ese 'alguien' que un comentario sobre criptografía informática no va a conseguir más de cuatro líneas por mi parte. Yo, mujer de letras, veo criptografía y pienso en otra cosa, en tostadas con tomate por ejemplo (tengo hambre, aún no he desayunado). Si quieres salir en el blog, mujer, pónmelo más fácil...

'Clase de alemán' es algo más asequible, en cambio. No porque recuerde mis tantos años estudiándolo en el colegio, porque mis conocimientos sobre el idioma se han ido reduciendo tanto que he olvidado la mitad de lo que estaba entre las tapas del Lehrsbuch y el Arbeitsbuch. No. Es porque 'clase' y 'alemán' son dos términos que tengo controlados.

Así que en esa línea vas bastante bien. Mientras uses palabras del lenguaje común del usuario medio, vamos bien. Así que si quieres un post, lo tendrás.

¿Nos vemos mañana, en el FICOD?

"A life in Facebook"

Viernes, 12 de noviembre

Hoy no pensaba publicar nada pero me ha gustado este vídeo y creo que tiene bastante relación con el hilo de mi blog. Aquí os lo dejo.



Nos vemos el lunes, a las ocho.

"Niño se calma con el reggae de Bob Marley"

Jueves, 11 de noviembre


Dado que una amiga ha publicado un vídeo sobre cómo tranquilizar a tu niño en el coche, hoy dejo mis opiniones, narraciones y cuestiones a un lado para hacer un post recopilatorio de virales de bebés. Es más soso, lo sé, pero valorad el profundo trabajo de investigación que he realizado.

Youtube está inundado de nenes que bailan, da igual lo que les eches. ¿Samba? Por supuesto. ¿Break dance? Claro. ¿Algo de artes marciales? También se apuntan. Incluso imitan a Beyoncé delante del televisor o bailan su 'Single Ladies' mirando directamente a cámara. Eso sí, no les digas que no son 'single ladies', porque puedes hundirles.

Lo mejor es que es tan fácil hacerlos reír... Se mueren de risa por cualquier cosa, a veces, incluso a coro. ¡Son tan expresivos! Y se entretienen con una facilidad pasmosa.

Qué monos, ¿verdad? Pues no. Cuando están de buenas, son un encanto, pero aguantalos a diario. Quieren llamar la atención, incluso provocando a sus hermanos. Además, crecen y se vuelven tontos de estar tanto tiempo delante del ordenador o intentando ser una estrella de la canción.

Pero aún más grandecitos, tienen algunos puntos tan graciosos...

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Me niego a que la i griega pase a llamarse ye"

Miércoles, 10 de noviembre


Casi una semana después de la aparición de la nueva ortografía, las reacciones sobre la RAE siguen coronando mi muro de Facebook. Me encuentro, por ejemplo, a par de amigas que se acaban de unir a un grupo que presiona para que la i griega siga llamándose así. Yo le acabo de encontrar una gran ventaja al nombre de la nueva letra. Solo con deletrear yeyé o yoyó tendríamos el estribillo del próximo éxito del verano. Y es que el 'yeeee' siempre ha sido un sonido tan musical...

Por lo que veo en Google, las opiniones sobre los cambios no se aprecian solo en Facebook. Parece que Twitter también se revolucionó y el tag #RAE se convirtió en uno de los más utilizados durante los últimos días. ¿Los tweets mayoritarios? En contra de la nueva ortografía. Leo que incluso Pérez Reverte se unió a los rebeldes ortográficos. Como no lo sigo, pasopalabra sobre la veracidad de la noticia.

Lo que sí que encuentro en Twitter es una avalancha de comentarios de personas que claman al cielo contra los nuevos cambios ortográficos. Están los que plantean una rebelión cívica (me imagino grandes carteles sin tildes y con q bien grandes), los que con 'estoy solo solo o solo solo' pretenden mostrar la incompetencia de la academia, los que se preguntan por qué y lanzan sus dudas al cibermundo, e incluso aquellos que pretenden poner en su crítica un toque de humor ácido del tipo 'si ha desparecido la Ch, los que antes se apellidaban Chaves ¿ahora son Aves?' o 'RAE: Respaldamos Analfabetos y sus errores'.

A mi los que más me han gustado son dos que, sintiéndolo mucho, se encuentran apartados de este grupo de críticos ortográficos. Uno de ellos resalta que muchos de los que se quejan de la desaparición de la tilde en algunas palabras, llama a la tilde 'acento'. El otro se cuestiona cuántas de esas personas utilizaba correctamente las normas ortográficas antes de que la RAE las cambiara.

Me encanta la gente que se sulfura con la lengua española cuando le interesa, aunque luego no sepa confunda 'haber' y 'a ver'. Otro día escribiré sobre esos que apelan a la RAE para evitar la utilización del femenino en los casos que les resultan incómodos, que es un tema que me hace mucha gracia.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"¡Me gusta!"

Viernes, 5 de noviembre

Hoy me voy a limitar a felicitar a mi amiga-socia-compañera de trabajo por el segundo año de su blog 'Sin saber nada'. Me alegro mucho de haber podido compartir, durante ese tiempo, reflexiones sobre todo y sobre nada. Da gusto leerte.

El resto, ¿nos vemos el lunes, a las ocho?

"Primer día de gimnasio ¿superado?"

Jueves, 4 de noviembre


Permitidme hoy la licencia de dejar a un lado la última publicación de Fb ('Lullaby', de The Cure) para hacer un post bastante más costumbrista de lo habitual, de esos que se escriben en primera persona y que a Elvira Lindo le quedan estupendos.

El motivo del salto en mi muro de Facebook es que el martes pasado me encontré plantada frente al gimnasio de mi barrio, con un nuevo y desconocido atuendo Decathlon, a punto de empezar mi primera sesión de máquinas.

Tuve entonces una sensación extraña. Años atrás cruzaba la misma puerta, bajaba el mismo escalón, saludaba a la misma gente. La diferencia es que entonces tenía bastantes kilos menos, una barriga planísima y una elasticidad que se quedó en el vestuario la última vez que cambié mi mallot de rítmica por ropa de calle. Ahora, el reflejo que me devolvían los espejos del Kimura era bastante más patético. Pero por eso estaba allí, así que tenía que concentrarme.

Resulta que después de flirtear el año pasado con el baile de salón, llegué a la conclusión de que pasar una hora con señores y señoras que han superado la sesentena no iba a ayudarme a encontrar la forma física de mis años de gimnasia. Dejé pasar el verano por aquella manida excusa de que la época estival es para descansar y llegado el curso escolar, como soy un poco huevona, llegué tarde al plazo de inscripción en las actividades de la Junta de Moratalaz. Sólo quedaba volver al Kimura.

Y allí estaba. Poniendo mi dedo en el lector de huellas dactilares para entrar porque ahora todo se ha vuelto muy moderno. Cruzando el pasillo de la derecha, que antes llevaba a los vestuarios de los más pequeños, ahora desaparecidos y convertidos en máquinas de pesas, cintas y elípticas. Enseñando al monitor la tabla de ejercicios que me ha recomendado un amigo de mi novio y que apunté, rápido y con garabatos, en el reverso de un par de servilletas de bar. E intentando ser una más entre los cachitas y las gacelas que deciden acortar su siesta para ir al gimnasio a las cinco de la tarde.

Por supuesto, durante mi primera sesión de máquinas, sentía sobre mi cabeza una gran flecha que parpadeaba en llamativos colores fosforescentes, avisando a todo el mundo de que era nueva en aquello. Todo en un contexto de gimnasio de barrio, en el que los aparatos tienen una distribución más o menos circular y están muy cerca unos de otros. O sea, que mientras yo intentaba esquivar una pregunta sobre mi peso, dato que el monitor necesitaba para introducir en la elíptica, el resto de compañeros veían y oían la situación, aunque no quisieran (que querrían, claro, porque es bastante entretenido cotillear mientras sudas la gota gorda).

Pero ya me dijo mi madre cuando le comenté que me había apuntado al Kimura: "Eso, hija, haces muy bien, que la gente gorda como tú y como yo tiene que hacer ejercicio". Toma subidón de autoestima.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Who to follow"

Martes, 2 de noviembre

Hoy mi Facebook ha amanecido muy soso, así que he abierto mi Twitter. Como sólo me aparecen noticias de medios de comunicación y tras un puente muy relajado no me apetece analizar noticias de la prensa seria, abro la red del pajarito.

Quienes me seguís, sabréis que aún no he conectado del todo con Twitter y que no "lo sigo". Por eso, sigo poniendo cara de atontada cada vez que veo tweets de gente que no conozco de nada y que, después de un rato, deduzco que deben estar retwitteadas por una de las nueve personas a las que sigo. Eso por no decir que aún tengo que pararme a dividir "Followers" de "Following", algo que resultará bastante patético al usuario habitual de esta red.

Hoy, además, he probado la nueva versión de Twitter. Mi primera impresión es que han introducido una tipografía ultralight, de estas que se llevan ahora, así que imaginaos el grado de interés que tengo por esta red social. Pero a lo que iba. Uno de los cambios de la nueva versión es que aparecen seguidores y seguidos en dos columnas, de manera mucho más visual que en la anterior versión. Y, debajo, las recomendaciones.

Pincho, para ver si aparece algún conocido por esos lares y ante mí aparece media plantilla del Barcelona y la cuarto y mitad de presentadores de Globomedia (a Iniesta no le sigo más, que tengo su página en Fb y me abruma la cantidad de 'Me gusta' y comentarios que recibe al minuto de publicar cualquier tontería).

Frunzo el ceño, intentando comprender qué relación tengo yo con Berto o con Pujol y entonces caigo. A mi amiga-socia-compañera de trabajo le dio un día por buscar a toda esta gente y se puso a seguirlos a diestro y siniestro. Bueno, a ellos y a movimientos ecologistas, porque ella es capaz de hacerse amiga de Greanpeace sin saberlo. Y ahora, claro, me los recomiendan a mi.

Así que, después de poner al día la red del pajarito con un par de sugerencias globomedia, dos profesionales del gremio y una amiga, Twitter me recibe con un "Holaaaa, qué tal?" de Buenafuente, que enseguida señala que la gente no está atenta en clase y por eso le contesta.

Gracias, amiga-socia-compañera de trabajo.

Nos vemos mañana, a las ocho.








"Vuelta al infierno"

Miércoles, 27 de octubre


Revisando mis blogs preferidos, me llevé ayer una alegría muy grande. Habían despedido a una amiga mía. No soy tan mala como para ponerme contenta con la desgracia ajena. Es sólo que, a veces, como dice ella, el paro da la felicidad.

Mi amiga comenzó a trabajar en una empresa relacionada con el mundo de las publicaciones, haciendo un poco de todo y aprendiendo mucho de ello. Recuerdo que cuando me contaba en qué consistía su jornada laboral, pensaba que ella era una de las más profesionales de nuestro grupo de amigas y que tenía una capacidad impresionante para adaptarse a cualquier posición, como si siempre hubiera ocupado ese puesto.

Pero un día, a la empresa le fue mal y perdieron la clientela. Todos sus superiores fueron despedidos. Dejaron de trabajar en la oficina para hacerlo desde casa, cobrando el salario en negro y, además, la prestación de desempleo. Mi amiga se quedó sola y se convirtió, de cara al exterior, en la única empleada de su compañía. Por eso, sus superiores exiliados firmaban con su nombre para llevar a cabo las operaciones de la empresa.

Mi amiga se quejaba de la situación. No entendía en qué se estaba convirtiendo la empresa ni por qué había sido elegida como cabeza de turco para mantener la empresa a flote. Pidió a sus jefes que la despidieran como a otros compañeros y poder continuar su carrera profesional en otro lado porque, al fin y al cabo, sólo tenía 24 años. Los jefes le dijeron que así sería pero el despido nunca llegaba. Además, dejó de cobrar su sueldo.

Mientras, la empresa seguía cayendo y, finalmente, entró en concurso de acreedores, por lo que los dueños perdieron la posibilidad de manejo de la compañía (firma de contratos, administración, recursos humanos...) que pasaba a las manos de un administrador.

Pero las irregularidades internas no paraban y la cúpula intentó hacer un movimiento de espaldas al administrador que implicaba a mi amiga, aunque sólo fuera de refilón. Ella, incómoda, preguntó al administrador sobre el tema ya que él era de quien debía recibir las órdenes. Cuando sus jefes se enteraron de su traición, la despidieron. Eso sí, como despido procedente, ya que los dueños se inventaron que robaba información de la oficina.

Después de varias conversaciones, los jefes cedieron. Ella iba a ser despedida con sus derechos intactos. Entonces reapareció el administrador diciendo que no se echaba a nadie sin su consentimiento y mi amiga tuvo que volver a la oficina. Esta vez, su situación era mucho peor porque mi amiga era un grano en el culo para los dueños que decidieron, desde entonces, hacerlela vida imposible, dejándola sola en un cuchitril en el que, como ella misma afirma en su blog, había "humedades y animalitos de toda calaña". "Como tienes mucho tiempo libre, limpia tú. Tienes dos manos, coge una escoba y barre", le decían.

Además de lindezas de ese tipo y peor, los jefes no sólo la presionaban verbalmente. No tenía ni trabajo, ni teléfono, controlaban sus movimientos y tuvo problemas con sus vacaciones. Finalmente, ella denunció en el Ministerio de Trabajo que su puesto no tenía las condiciones de salubridad mínimas.

Por fin, meses después del inicio de toda esta crisis, ella recibió otra carta de despido. En esta ocasión, procedente. Aunque la indemnización por días trabajados era inferior a lo que le correspondía, mi amiga decidió no reclamar para poder huír de ahí. Tuvo algunos problemas más porque su empresa no le pagaba, le quitaba días de vacaciones y tampoco le daba los papeles para ir al paro.

Sin embargo hoy, después de meses en una situación insostenible, ella ya es libre.

Un beso muy fuerte para mi amiga. No sabes cuánto me alegro.

PD: Los post originales donde ella cuenta su historia son éste y éste.

"¡Bienvenid@ aaNobii!"

Martes, 26 de octubre

Después de Facebook, Twitter y Tuenti, me faltaba una red social que se alejase del 'Qué sueño!Me voy a dormir', 'Pepito empezó a jugar a Farmville' o el 'Cuidado con el cáncer de ovarios! Toda la verdad aquí...'. Por eso -y porque me encanta iniciar la jornada laboral perdiendo el tiempo entre pestañas del Chrome-, ahora también soy miembro de Anobii.

Creo que una de mis fieles lectoras ya conoce la página. Para el resto, Anobii es un registro de libros en el que puedes anotar las obras que quieres leer, las que ya has terminado y aquellas que, incluso, has repetido. Puedes añadir datos como el lugar y la fecha de compra, la valoración personal o la imagen de la portada.

Esa lista aparece en una estantería pública para que el resto de personas puedan ver tus gustos literarios, así como la opinión que te ha merecido cada una de las obras. Y es que Anobii también es una red social. Puedes tener amigos (donde ambos comparten la misma información) o vecinos (cuando uno 'sigue' al otro, al más puro estilo Twitter). Además, la página te muestra el nivel de compatibilidad de gustos en base a los libros que tiene cada uno en la biblioteca.

Y hasta aquí puedo 'leer' porque, a día de hoy, no sé mucho más de Anobii. Además, he tenido bastantes problemas con la velocidad de la página porque parece ser que ayer estuvo todo el día en mantenimiento. Por el momento, mi librería sólo tiene 16 libros (y encima, casi todos de la universidad) y no he hecho más que dos amigos, mi amiga-socia-compañera de trabajo y Over, el chaval que me recomendó la web.

Mi novio me da dos semanas para que pierda el interés por mi nueva adquisición. Yo no estoy tan segura, si bien es cierto que no es una red social que se actualice y que pida una interactuación constante a nivel de Facebook, Twitter o Tuenti.

Ya os iré contando.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Lunes"

Lunes, 25 de octubre

No sé si esta mañana hace frío. Escucho de fondo, mientras intento mantener abiertos los ojos detrás de mi volante, que el área de servicio de la Cadena Ser de Madrid comenta que bajan las temperaturas nocturnas. Fuera aún es de noche así que supongo que habrá refrescado respecto a la semana pasada.

Recojo a mi amiga-socia-compañera de trabajo. Antes de entrar al coche, coloca en el asiento trasero una bolsa repleta de materiales que se utilizarán para grabar algunos vídeos esta semana. Por el retrovisor, me parece ver un cojín que sobresale de la bolsa. Brevemente, me pregunto qué utilidad le dará mi amiga-socia-compañera de trabajo.

Cuando se sienta a mi lado me quejo de la hora, del cansancio y del camión de la basura. Ella pregunta entonces por el fin de semana, que he pasado en Córdoba. Le hago un resumen de los dos días y le devuelvo la cuestión. Me cuenta su viernes, su sábado y su domingo, de manera más extendida que mi crónica. Yo la interrumpo para cubrir algunos huecos que completen el contexto, y ella responde pacientemente a mis preguntas absurdas.

Llegamos a la oficina, que está helada. Encendemos la bomba de calor para conseguir que la estancia esté, al menos, algo más tibia. Fugazmente se me cruza una cifra aproximada de la factura de luz del mes que viene pero el sueño disuelve rápidamente los números de mi cabeza. Ya me preocuparé llegado el momento.

Enciendo el ordenador y abro mi correo de empresa, mi correo de Hotmail, mi correo de Gmail, mi Tuenti, mi Facebook. Luego, analizo las ofertas de las páginas web de compra que me llegan dirariamente. No sé si es por culpa de mis ojos legañosos que aún no se han acostumbrado al brillo del ordenador, pero no veo nada interesante y las cierro.

Mi amiga-socia-compañera de trabajo prepara los materiales de la bolsa para empezar las grabaciones. En plena faena, oigo las llaves que anuncian que entra mi otra amiga-socia-compañera de trabajo que, además, completa su entrada triunfal con un toque al timbre de la oficina (sonido horroroso y terrible, no sé si lo he comentado alguna vez), haciendo que yo pegue un brinco en la silla. Con ella llega el café (y la cafeína) con la que espero despejarme del todo.

Sí, definitivamente ha llegado el lunes...

¿Nos vemos el martes, a las ocho?

"El descerebrado del día"

¡¡Viernes!!, 22 de octubre

Después de una semana de enclaustramiento creativo, vuelvo a la oficina. Tengo que ponerme al día, así que voy a dejar que juzguéis vosotros mismos el enlace que corona mi Facebook.

¡Nos vemos el lunes!



PD: La foto no tiene ningún doble sentido hacia mis amigas-socias-compañeras de trabajo...

"No me gusta"

Jueves, 21 de octubre
El pasado 17 de octubre, una amiga me mandó, vía privado de Facebook, una convocatoria que pretendía "aumentar el conocimiento y la visibilidad de octubre como el mes contra el cáncer de mama".

El mensaje pedía a las mujeres que escribieran, en su estado de Facebook, el lugar donde suelen dejar el bolso, antecedido por un "Me gusta en...". De esta manera, he encontrado estados de amigas como "Me gusta en la mesa del salón" o "Me gusta en la cama".

¿El sentido de esta iniciativa? Llamar la atención de los hombres, creando ambigüedad. Pretende que se queden a cuadros y que entren al trapo comentando lo lanzadas que somos las chicas a la hora de hablar de sexo de manera pública. Y que, así, se llegue a los medios de comunicación, algo que ya ha ocurrido.

No es la primera iniciativa de este estilo. El año pasado se nos pidió que escribiéramos el color de nuestro sujetador para que Facebook llenase sus muros de miles de colores, sin aparente sentido alguno. En aquella ocasión, también tuvo repercusión mediática aunque -por lo que a mi Facebook se refiere- tuvo bastante más éxito que el evento de este año.

El año pasado sí me hizo gracia la relación del color del sujetador con el cáncer de mama y me pareció una manera curiosa de reivindicar la fecha. Algo parecido a los lazos rosas, pero más personalizado.

No tengo esa sensación positiva, en cambio, sobre el mensaje del bolso que recibí hace algunos días. A mí no me queda claro si el objetivo es visualizar el cáncer de mama o poner burros a los tíos, creándoles la imagen mental de dónde nos gusta hacerlo. Creo que el fin de la iniciativa se pierde en los comentarios de ellos, que nos invitan a que profundicemos en el tema o donde aparecen calificativos como "fieras". No creo que sea culpa suya: nosotras hemos escrito "donde nos gusta".

En cualquier caso, el sexo es un reclamo poderoso y perfecto para estos movimientos virales que, valga la redundancia, pretenden llegar al mayor número de personas posible. Que a mí no me guste la utilización de la figura de la mujer en pleno acto sexual para una campaña de cáncer no quiere decir que ésta no haya logrado su objetivo y esté ya en los periódicos.

Eso sí, yo prefiero no participar, por lo que nunca sabréis donde "me gusta".

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Sois de iPad o de iPhone"

Martes, 19 de octubre

Mi amiga-socia-compañera de trabajo estrena hoy mi muro lanzándonos una pregunta a mí y a mi amiga la ex-parada: "Sois de iPad o de iPhone?". Yo respondo: soy pobre.


"Joder qué rasca"

Lunes, 18 de octubre


Me levanto con las manos entumecidas y algo de tiritera. Aunque el cielo despejado que se ve detrás de los cristales pueda llevar a engaño, parece que el otoño ya ha llegado. Me quejo entre dientes porque, a diferencia de mi amiga la ex-parada, a mi no me gusta el frío. 

Una página de predicción meteorológica recoge que esta semana tendremos unas máximas de 20 grados y unas mínimas de 3. Recuerdo que mi hermana está en Munich y están ahora mismo a 6 grados, pero no me consuela porque mis manos siguen heladas. 

Me acuerdo también de ese post que leí hace poco - aquel en el que los nórdicos nos ponían a caer de un burro- donde decía que una de las deficiencias españolas era la climatización de los hogares. No compartí esa opinión hace varios días porque, en pleno invierno, la calefacción central funciona fenomenal. En cambio, hoy miro mi radiador con la sensación de que contagia su frío al resto de la habitación y que seguirá haciéndolo hasta, por lo menos, bien entrado noviembre. 

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Sueño despierto que duermo"

Viernes, 15 de octubre

Tras un par de días con mis mocos a cuestas, por fin llega el viernes. Pego un manotazo al despertador cuando suena y es mi novio quien me recuerda que tengo que levantarme. Entonces, le hago una reflexión que pone encima de la mesa mi inteligencia sobrenatural: 'Vale, pero me ha gustado más el trabajo que ha hecho la chica de los filetes que la otra con los globos'. 

No es la primera vez que lo sorprendo con frases profundas de ese estilo justo después de que suene el despertador. Lo malo es que él, en vez de dejar que yo vuelva al mundo de los mortales despiertos, continúa haciendo preguntas para ver la cantidad de estupideces que soy capaz de decir hasta que recupero la consciencia. 

Lo malo no es eso. Lo peor es que se ríe de mis reflexiones y a mí, aunque esté dormida, me sienta fatal. Así que me pongo seria y repito mi tontería más alto y, por supuesto, enfadada, lo que hace que él se descojone del todo, aumentando, del mismo modo, mi cabreo. 

Mi padre no me hacía eso. Recuerdo un día, cuando yo tenía trece años, que pasó por delante de mi puerta mientras yo ya estaba dormida. Le llamé y le dije, seriamente: 'Papá, tráeme un vaso de agua o un chico de dieciséis años'. ¿Creéis que se rió de mi? Me trajo el vaso de agua inmediatamente.

Buen fin de semana. Nos vemos el lunes, a las ocho.

"Aspirando, limpiando, repasando"

Jueves, 14 de octubre


Como mi constipado ha decidido acompañarme un par de días más, hoy nos hemos quedado los dos en casa tranquilamente. Cada uno a lo suyo: yo a mi trabajo y él a echar mocos, que es su deber como buen resfriado.

Quizá por ese contexto hogareño o porque hoy tengo el día más marujo que de costumbre, esta mañana, al abrir Facebook, mis ojos se han detenido en un aspirador sin bolsa recargable que publicaba una tienda de ventas por internet. Y de eso quiero hablaros. No de aspiradores sin bolsa recargables, entendedme bien. Me refiero a las tiendas de ventas por internet.

Una de las cosas que no puse en el resumen del tiempo en el que dejé de8a8ymedia sin actualizar fue que, durante esos meses, me hice socia de varias clubs privados de ventas oultet. Mi tía me inició en este nuevo mundo, regalándome un conjunto de capuccino Guzzini que había comprado en Vente Privé. A partir de ahí, me adherí también a Privalia y a Buy Vip, y, en las últimas semanas, a Voyage Privé.

¿Qué son estas webs? En el apartado 'Quienes somos' de todas estas páginas son comunes las palabras 'club privado', 'marcas exclusivas', 'grandes descuentos', así que supongo que ellos se autodefinirían como 'club privado online que ofrece a sus socios las mejores marcas de la actualidad con los precios muy rebajados, con la ventaja de comprar desde casa y recibir el encargo en el propio domicilio'.

Más allá de la descripción corporativa, el funcionamiento de este tipo de webs es el siguiente. Reconocidas marcas del mercado -que no tienen por qué ser exclusivamente de la categoría de Manolo Blahnik (hoy mismo estaba Bershka)-, ofrecen un cargamento de mercancía a cualquiera de esos clubes a un precio inferior al del mercado, debido al cambio de temporada, al stock, a promociones...

Entonces, avisando sólo con unos días de antelación, estas páginas sacan una venta de esos productos, que suele durar alrededor de tres días. Durante ese tiempo, sólo los socios podrán acceder a esa mercancía que, al ser limitada, provoca que algunos productos se agoten minutos después de aparecer en el escaparate online. Tras la compra, el socio deberá pagar alrededor de seis euros de gastos de envío, así como esperar alrededor de un mes o mes y medio para recibir el pedido.

Esa línea de negocio, que iniciaron empresas como Vente Privé con el objetivo de liquidar excedentes de las grandes marcas, ha generado el boom de las ventas exclusivas. Así, en una búsqueda rápida en Google, encuentro Showroomprive, Privalia, Buy Vip (cuya publicidad habréis visto todos aquellos que seáis asiduos visitantes de Series Yonkis), Ofertix, Drei Vip o Compralia.

Lo cierto es que todos los días reviso las ofertas que me notifica Paloma de la Vega (nombre personalizado que ha ideado Vente Privé como como autora su lista diaria de distribución de publicidad) pero, a la hora de la verdad, sólo he realizado dos compras de este estilo. Una de ellas fue un vale para un álbum de fotos por internet, por lo que únicamente adquirí un código para introducir en una web de impresiones digitales. La otra, fue el pack completo de todas las temporadas de la serie favorita de mi hermana (en esa ocasión, mi amiga-socia-compañera de trabajo pidió otros dos dvds más y compartimos los gastos de envío). En ninguno de los dos casos tengo ninguna queja y, aunque tarden una barbaridad en enviar el pedido, era consciente de los plazos de entrega.

Por supuesto, tiene sus detractores. Yo misma, por ejemplo, no estoy muy a favor de las compras sin ver el producto final, a no ser que ya conozcas el mismo y sepas que se corresponde totalmente a tus expectativas. Además, en mi caso, como tengo el culo desproporcionado con el resto del cuerpo, tengo que pasar de las venta de ropa o mi autoestima caerá aún más cuando reciba el pedido.

Otra de las personas a las que no le gustan este tipo de webs es mi novio. Él dice que genera unas necesidades que no existían antes de que vieras el producto. Algo así como que nunca te habías planteado tener una aspiradora sin bolsa recargable hasta que Paloma de la Vega te manda la oferta a tu correo. Además, añade que acabas pagando lo mismo por esas marcas que lo que abonarías si compraras el mismo producto en el Mercadona, aunque la marca sea Deliplus en vez de L'Oreal Profesional.

Sea como sea, hoy podría haberme puesto unos vaqueros del Berskha por 8 euros, conjuntados con un top básico de 2 euros, y haber hecho una escapada gastrónomica para dos por 80,no sin antes haber disfrutado del último musical que hay en la Gran Vía por 25 euros. ¿Necesario? Seguramente no...

Hasta mañana, a las ocho.

"Lúrcoles?"

Miércoles, 13 de octubre


Vaya semana más rara. Entre que el lunes trabajé desde casa, ayer fue 'domingo' y hoy estoy en la oficina con un resfriado de estos que atontan y taponan los oídos (con lo incómodo que es ir por la vida sin escuchar lo que te dicen), no sé en qué día vivo. Por eso, lo que estáis leyendo es mi post de hoy.

Eso sí, antes de terminar, un apunte. Sea hoy lunes, miércoles o domingo, el día 13 es el cumple de mi hermana así que, desde 'de8a8ymedia' te mando un gran '¡Felicidades!'.

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Somos mieleros"

Lunes, 11 de octubre

Mi novio es cuatro años mayor que yo, justo una edad que traspasa la frontera entre la etapa estudiantil postgraduada y establecimiento familiar. Por eso, ya he asistido a la boda de un amigo suyo, tengo otra el año que viene, he hablado de hipotecas y de tipos de interés, he profundizado en los tipos de frigoríficos y placas de inducción y no me sorprendería que nos anunciaran un churumbel en el grupo. En ese contexto, lo normal es tener una media de cuatro bodas al año y guardar-ellas- varios vestidos de fiesta en el armario, etiquetados mentalmente para evitar ser vista repitiendo atuendo.

La cosa cambia cuando se trata de mi círculo cercano. Puede decirse que terminé la universidad anteayer, por lo que la gente de mi generación aún está encontrando su vida, ya sea ampliando estudios o comenzando su trayectoria profesional. Es una época de cierta inestabilidad, en la que aún no nos vemos como personas 'adultas' y sólo atisbamos el equilibrio personal en el horizonte, justo detrás de la cordillera de la madurez.

Pero de vez en cuando, este panorama de normalidad se ve salpicado por un encuentro fortuito, un comentario en mis redes sociales o un simple chismorreo. Así, de repente, me entero de que alguien de mi entorno ha dado una gran zancada y ha cruzado ese límite, haciéndose 'mayor'.

No sólo me pasa a mí. Mis amigas-socias-compañeras de trabajo también han sacado el tema en nuestros largos cafés matutinos. A ellas, como a mí, aún les cuesta asimilar que la etiqueta de uno de sus contactos de Tuenti esté sobre la cara de la novia. O ver una ecografía en el muro de Fb.

Poco a poco voy asumiendo que una de mis amigas está en su luna de miel (¿quizás en Argentina?) y no puedo evitar seguir su vuelo de mielero a través de las redes sociales. Ella ya planea sobre la vida adulta y parece que está muy lejos, más allá de lo que me puedo plantear.

Lo peor de todo es que, aunque no me de cuenta, yo también he evolucionado. Vivo independizada y, todos los días, abro la puerta de mi propio negocio (ese que comparto con mis amigas-socias-compañeras de trabajo). Puede que, incluso, alguien de mi entorno mire mi muro de Fb y tenga la misma reflexión que he tenido esta mañana. Quién sabe...

Nos vemos mañana, a las ocho.

"Así ven los nórdicos a los españoles"

Viernes, 8 de octubre

Mira que ha tardado en llegar el viernes, para que ahora vengan los nórdicos a recordarnos que nuestras jornadas de trabajo son excesivamente largas. O eso, al menos, es lo que nos cuenta Dashiel, un español que vive en los países nórdicos, en un post que recoje los diez calificativos con los que nos asocian en el norte de Europa.

Si la lista comienza con nuestras intensos horarios laborales, el resto no es mucho mejor. No sabemos inglés ni nos interesamos por el resto de países. Afirman que, aunque critiquemos la ignorancia geográfica de Estados Unidos, nos quedaríamos en blanco frente a cualquier pregunta sobre Finlandia.

Por todo lo anterior, dicen que nos encanta quejarnos de nuestro país y de infravalorarlo frente al resto de Europa. Eso sí, hasta que vienen de fuera a criticarlo, porque entonces lo defenderemos a capa y espada. Bipolaridad nacionalista, vendría a llamarse.

Lo que no nos quita nadie son nuestros tópicos. España sigue siendo el destino de las vacaciones baratas y el lugar de residencia de los nórdicos jubilados. También el país de gente ruidosa que, a pesar de su supuesta amabilidad, ignora a los demás y sólo interactúa porque está mal visto quedarse callado en nuestro gran teatro social.

Y continuando con el tema de los tópicos, nos critican que vendemos unos valores identitarios de 'flamenco, toros y sangría' que, en realidad, no sentimos como nuestros porque ni visitamos un tablao flamenco ni vamos a los toros.

¿Algo positivo? Nuestras infraestructuras. Parece ser que funcionamos bastante bien a ese nivel e, incluso, nos comparan con Europa Occidental. Eso sí, señalan que no hemos sabido acondicionar nuestros hogares al clima y pasamos frío en invierno y calor en verano.

Terminemos con un dato anecdótico: las mujeres somos peludas. Sí. Nos llaman algo así como 'manos de pelo'. A nosotras y al resto de mediterráneas, que parece que un insulto compartido con portuguesas, italianas y griegas es más llevadero.

En fin. Nos vemos el lunes, a las ocho.
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